Meditar,
en el enfoque de las culturas orientales, se entiende por la práctica
cognoscitiva o proceso de experimentación, que conduce al individuo a un estado
de atención concentrada y de elevada tranquilidad física y mental. Estar
atentos y ser plenamente conscientes del propio cuerpo y del entorno en cada
momento, es estar en estado de meditación. Si bien la meditación posee
fundamentos teóricos, la misma es eminentemente práctica. Se considera como una
técnica muy efectiva para manejar las tensiones de la vida, mejorando el
funcionamiento del organismo pudiendo redundar en una vida más larga y
saludable, así como lograr que el ser humano alcance mayores grados de
perfección y plenitud intelectual. La meditación es un fenómeno que puede ser
útil en un marco clínico, pues está asociada con estados de relajación
psicofisiológica, los cuales se sabe optimizan la eficiencia de los mecanismos
auto reparadores del cuerpo.
Los
orígenes de la meditación consciente provienen de oriente en tiempos remotos y
tiene sus raíces en las diversas prácticas de recogimiento interior o
espirituales, de religiones como el hinduismo, el budismo y la filosofía taoísta; que las han utilizado
como medio para iluminarse en el propósito de la vida y como método para
alcanzar la libertad espiritual. Pero el cultivo de la energía interior, a lo largo de la historia,
no ha sido solo fruto de la cultura oriental. En occidente muchas personas han
encontrado su fortaleza espiritual mediante la oración en su iglesia o
mezquita, acumulando confianza, voluntad y concentración; requisitos todos
ellos para alcanzar la fuerza interior. En tiempos más recientes la
sociedad occidental ha ido integrando las ciencias de la salud con los enfoques
de la filosofía oriental, adaptando practicas como el yoga, la acupuntura, las técnicas holísticas, la
visualización y la meditación consciente, principalmente enfocándolas en el
mantenimiento de la salud física y mental.
Meditar
es experimentar alivio del constante fluir de imágenes, recuerdos o ideas que
surgen en la mente, para sentir el silencio y la paz interior. Los pensamientos
surgen y cambian de manera casi automática. Algunos son placenteros y otros
neutrales o desagradables, pero todos ellos intentan apoderarse de la mente
humana, manipulándola y alejándola de la realidad. Unos desaparecen
inmediatamente y otros perduran y se repiten en la consciencia, creando una
carga de creencias, prejuicios, apegos o miedos, llegando a afectar el estado
de ánimo de la persona llevándola a la enfermedad. Mediante las técnicas de
meditación se puede apagar el pensamiento consciente de forma que se perciban
fuentes de información más sutiles, superando el dominio de los pensamientos
sobre la mente, acercando a la persona con la realidad de manera que esta sea
vista con claridad, experimentando y respondiendo a las situaciones de la vida
de manera más eficaz ya que se incrementa la capacidad de los sentidos y de
vivir el ahora, pues los pensamientos no están en el aquí sino en el pasado o
en el futuro.
Existen
diversas formas de meditar y obtener los beneficios que de esta práctica se
derivan. Cada escuela tiene diferentes maneras y técnicas específicas, siendo
clasificadas de acuerdo a su enfoque en dos categorías: Las que se enfocan al
campo de la percepción y la experiencia, conocidas como meditación de conciencia plena
o contemplativa y
las que se enfocan a un objeto determinado meditación
concentrativa. Los métodos
de meditación concentrativa fijan la mente sobre un objeto particular, como la
respiración, una imagen o un mantra, intentando excluir cualquier otro
pensamiento de la conciencia. La concentración restringe la atención a un punto
e induce estados de observación caracterizados por tranquilidad y deleite. Se
logra acceder a un estado de atención muy profundo pero sobre un campo de
atención estrecho y limitado. Para algunos este tipo de meditación, pese a que
produce significativos beneficios, presenta el problema de limitar la capacidad
de percepción e integración al atender a un solo aspecto el campo de atención.
Las
técnicas de meditación plena o de percepción de la naturaleza interna son
meditaciones sin objeto, dejando fluir libremente las imágenes mentales, sean
claras o confusas y no buscan limitar el campo de acceso cognoscitivo sino todo
lo contrario. Entrenan el estar alerta, enfocando la atención hacia las
emociones, los pensamientos y las sensaciones pero sin interpretación, censura
o enjuiciamiento de los mismos. Es un proceso de expansión de la atención hacia
tantos acontecimientos mentales y físicos como sea posible. Conduce a un estado
de contemplación donde el campo de atención se expande. Otra técnica practicada
extensamente en oriente es la del cuerpo, en la cual el practicante aplica los
principios de la meditación en el aprendizaje de una destreza que involucra una
serie de movimientos corporales. Este es el caso de disciplinas como el Hatha
Yoga y el Tai Chi en el cual la meditación se produce en
constante movimiento, siendo en todo momento consciente de cada parte del
propio cuerpo, de las sensaciones que se experimentan y del libre fluir de la
energía por el.
Independientemente
de la técnica empleada para aproximarse a la meditación, existen una serie de
elementos coincidentes que el practicante debe tener en cuenta:
-Buscar un ambiente tranquilo y
apartado de distracciones.
-Adoptar una postura corporal cómoda
pero correcta.
- Mantener una respiración natural, sin
forzar.
-Adoptar una actitud pasiva y
receptiva, no forzando la concentración.
- Dejar fluir los pensamientos que
vayan surgiendo sin involucrarse en ellos.
- No marcarse objetivos. Sólo se
mantiene la calma. No se busca ni se quiere nada.
La
práctica continuada de la meditación, bajo un punto de vista terapéutico,
produce efectos sobre el organismo del practicante que han quedado demostrados
en distintos estudios científicos y médicos. En el campo psicológico meditar
ayuda a reordenar la mente y calmar la ansiedad, mejorando la comprensión de
objetivos, la concentración y equilibrando el carácter. Al analizar mediante
electroencefalógrafos la actividad eléctrica del cerebro durante la meditación,
se ha podido apreciar el paso por distintos tipos de ondas según el nivel de
meditación iba profundizando: beta (estado consciente), alfa (estado de relajación), theta (estado de sueño) y delta (estado de sueño profundo sin soñar y estados de
coma). Un estudio reciente encontró evidencias de que la práctica diaria de la
meditación hace que se hagan más densas las partes del córtex cerebral
responsables de la toma de decisiones, la atención y la memoria. En otro que
también es efectivo en el aumento del coeficiente intelectual. Y un tercer
estudio realizado entre un grupo de estudiantes de arte, observó que los que
practicaban meditación obtenían puntaciones superiores en las pruebas que los
que no lo hacían.
A
nivel físico mejora el sistema inmunitario, la presión sanguínea y reduce la
frecuencia del pulso. También se ha constatado la mejoría en el asma bronquial,
la disminución de los niveles de colesterol en personas normales y en pacientes
hipercolesterolémicos. La disminución del insomnio y de los contenidos
plasmáticos de ciertas hormonas asociadas al estrés y el aumento de la
actividad inmunológica del organismo lo cual implica menor propensión a las
enfermedades. Otras investigaciones confirman que la meditación regular
ralentiza el envejecimiento de las células, pudiendo
alargar la esperanza de vida. Un porcentaje de los trastornos músculo-esqueléticos,
cardiovasculares, del aparato digestivo, sistema inmunológico y aparato
reproductor se deben al estrés, el cual disminuye con la práctica meditativa,
lo que redunda en una gran mejoría en los pacientes que sufren estos cuadros
clínicos.
Sin embargo también hay otra
forma de entender la meditación. La forma espiritual. Para muchos practicantes
estos resultados positivos que se producen en el ámbito terapéutico físico y
emocional, no se corresponde con la esencia final del proceso meditativo, sino
que son beneficios adicionales derivados de su práctica. Para ellos la
meditación es un proceso experimental cognoscitivo en el cual la meta es hacer
que el ser humano alcance mayores grados de perfección y plenitud mental
mediante el desarrollo de su inteligencia. Esto se conseguiría llegando a la
toma de conciencia de las realidades que existen más allá del mundo físico.
Partiendo de la verdad externa, burda y aparente, se penetraría en la verdad
última de la mente y la materia. La meditación sería pues el camino para el
conocimiento del mundo espiritual, para trascender y experimentar una verdad
que esta más allá de la mente, la materia, el tiempo y el espacio. La verdad de
la liberación total de todas las contaminaciones, de todas las impurezas y de
todo el sufrimiento.
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