La relajación en el Tai Chi


        Uno de los aspectos mas importantes a cuidar durante el entrenamiento del Tai Chi, para que este llegue a ser realmente efectivo, es el de estar plenamente relajado antes y durante su practica. El Tai Chi, a diferencia de otras practicas internas como el Qi Gong, el Yoga o la meditación, ofrece al practicante la posibilidad de aprender a relajarse también en movimiento, ya que en estos otros sistemas se suele trabajar en posiciones estáticas. Con la práctica constante del Tai Chi se consigue que la relajación en movimiento quede grabada en la memoria del cuerpo, pudiéndose realizar cualquier tarea ya sea de pie, caminando, sentado o acostado de una forma relajada y natural, evitándose así los problemas de estrés y ansiedad que se derivan de la vida diaria.

Según la filosofía taoísta las tensiones físicas como las mentales, afectan directamente en el correcto fluir del “Qi” por los meridianos, además de confundir a la mente “Yi” y perturbar el espíritu “Shen”, produciendo un progresivo deterioro en el estado de salud. Una relajación correcta se producirá cuando tanto la mente emocional “Xin”, como la mente racional “Yi” y el cuerpo físico, se encuentren completamente relajados. Normalmente la practica del Tai Chi conlleva una serie de ejercicios previos en unas determinadas posturas, con el objetivo de preparar cuerpo y mente antes de realizar la forma. Este proceso de relajación, indistintamente del método empleado, se debe trabajar en varias etapas y en un determinado orden.

La relajación mental el primer paso que se lleva a cabo. En un principio se concentra la mente en pensamientos tranquilos, hasta sentir un estado de comodidad natural. Para ello la mente inteligente “Yi” debe ejercer control sobre la sentimental “Xin”. Pero este estado de concentración mental sin embargo también produce cierta tensión, por lo que el siguiente paso es desplazar el foco de atención lejos de la mente y así conseguir que esta se relaje de manera natural. Un método eficaz para conseguirlo es prestando atención a la respiración.

Relajar la respiración es el segundo paso a seguir una vez se ha conseguido una relajación mental apropiada. Para ello se centra la atención en los músculos relacionados con ella, pues cuanto mas lleguen a sentirse estos con mas facilidad la mente “Yi” podrá profundizar en su relajación. El trabajo en la respiración permite que los músculos puedan distendirse cada vez mas de manera natural, realizándose respiraciones mas profundas y espaciadas. La coordinación de mente y respiración trabajando relajadas permitirá iniciar el entrenamiento de la relajación corporal.

El tercer paso sera pues la relajación física del cuerpo. Adoptar una posición cómoda y sin tensión, tanto en posturas estáticas como en movimiento, junto con una mente tranquila y la respiración sosegada, permitirá llevar a los músculos a un estado de relajación. Una vez se haya conseguido relajar el cuerpo a nivel superficial se puede seguir profundizando. Para ello una vez mas hay que aplicar la mente concentrada “Yi” en sentir y relajar a fondo la parte mas interior de los músculos y tendones. La relajación de estos permitirá la apertura de los canales y del libre fluir de “Qi” por ellos. Cuando esto se consigue la respiración se hace mas lenta y profunda y la mente obtiene todavía niveles mas altos de relajación, que llegan a alcanzar también a los órganos internos y a los poros de la piel, permitiendo lograr que el “Qi” pueda ser transportado a cualquier parte del cuerpo. Logrado este grado de relajación se fortalecerán los órganos y se retrasara su envejecimiento, pudiéndose pues prolongar la vida. Para ello se necesita conseguir un estado profundo de paz interior y tranquilidad.

       Además del Tai Chi existen muchos métodos de relajación, siendo aconsejable realizar aquel en el que se sienta comodidad una vez adquirida cierta experiencia, pues en un principio puede ser difícil llegar a  alcanzar un estado de calma. Pueden adoptarse una gran variedad de posturas, como en Wuji, Mapu o Zhan Zhuang entre otras, no existiendo una especifica o mas apropiada pues en todas siempre existirá una parte del cuerpo que permanecerá con cierta tensión. Debe cuidarse el entorno en el que se trabaja ya que factores como el ruido, la luz o la superficie en la que se pueda estar sentado, tumbado o de pie, pueden influir negativamente en el estado de concentración.

Alcanzar la relajación en el Tai Chi requiere de una mente abierta, un entrenamiento ordenado y una técnica adecuada, practicada con constancia. El solo trabajo de unir la respiración al movimiento lento, continuo, relajado y concentrado en lo que se está haciendo, produce en el practicante un nivel de estado meditativo, centrado, equilibrado y en calma. La relajación de la tensión muscular, el descenso de la presión arterial y una disminución del ritmo cardíaco y de la frecuencia respiratoria son algunos de sus beneficios en el aspecto terapéutico del Tai Chi. En su aplicación marcial relajar profundamente desarrolla habilidades en la atención, en la velocidad de reacción de los músculos y en el aprendizaje de métodos de respiración avanzados, útiles en el desarrollo de la fuerza interna.