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La moxibustión


La moxibustión es una técnica muy antigua utilizada como terapia, que se encuadra dentro de la medicina tradicional china, junto con la acupuntura, el masaje Tui Na, la ventosa-terapia, la dietética, la fitoterapia y las practicas físicas como el Qi Gong, el Dao Yin o el Tai Chi. También es parte integral en la medicina de países como Japón, Vietnam, Corea y otros de la zona sudoriental de Asia, extendiéndose actualmente su uso por Europa y América. Su aprendizaje, al igual que el de la acupuntura, se realizaba de manera oral y mediante demostraciones, trasmitiéndose así de generación en generación entre determinados miembros normalmente de una misma familia. En la actualidad ambas técnicas forman parte del sistema de enseñanza universitario en china.

La moxibustión maneja los mismos puntos de estimulación corporal que la acupuntura y también se basa en la teoría de los canales, pero utilizando el calor como herramienta. Sin embargo según estudios históricos sería anterior en el tiempo a esta. Pese a que ambos métodos fueron practicados independientemente durante siglos, los médicos chinos acabaron reconociendo que las dos terapias no solo eran compatibles sino que se potenciaban entre si, pues observaron que tenían muchos puntos en común y que los resultados en el tratamiento de las enfermedades eran mejores combinando ambas técnicas que aplicando solo una de ellas. Actualmente moxibustión y acupuntura están declaradas como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la UNESCO.

Sobre la eficacia de la moxibustión se tiene constancia en la literatura de las diversas dinastías chinas, que durante miles de años fueron acumulando sus experiencias y conocimientos médicos y farmacológicos. La importante obra clásica
Neijing  (o libro de la medicina interna) es el más antiguo y rico tratado sobre la medicina china que se ha conservado hasta la época actual y que ha contribuido al posterior desarrollo de la acupuntura y la moxibustión. Escrito entre los años 403 a 222 a.C. y más tarde corregido y completado, forma un sistema teórico de medicina tradicional basado en la acumulación de experiencias para combatir las enfermedades. El Neijing se divide en dos partes: Suwen y Lingshu. En ambas partes existen numerosas referencias a las funciones terapéuticas de la acupuntura y la moxibustión, aportando explicaciones detalladas de los canales, puntos, instrumentos para los tratamientos, así como las indicaciones y contraindicaciones derivados de estos. En el Neijing aparecen referencias sobre la eficacia de la moxibustión en tratamientos para calmar los dolores de cabeza, dentales, gástricos, abdominales, articulares y en el tratamiento de gran numero de enfermedades. A lo largo de las sucesivas dinastías las dos disciplinas se fueron propagando  y desarrollando debido a las necesidades sanitarias de la población china, sin embargo a finales del siglo XIX, durante el último periodo de la dinastía Qing, estuvieron a punto de extinguirse debido al rechazo sufrido por los gobernantes, que finalmente no pudieron abolir la medicina tradicional debido a las protestas de las masas populares. Con la fundación de la República Popular China los tratamientos de acupuntura y moxibustión vuelven a ser justamente apreciados y difundidos, abriéndose sus conocimientos a otros países del mundo.

La moxibustión utiliza el calor generado por la combustión y las propiedades de la raíz prensada de la planta artemisia vulgaris, que una vez pulverizada, tostada y recompuesta en pequeños rollos de papel en forma de bastón es denominada moxa. En sus orígenes la composición de la moxa no se hacia con artemisia, sino que se usaban ramas de árboles, bambú y otro tipo de hierbas, pero con la practica medica se llego a observar que la artemisia poseía mas ventajas y que conservada durante varios años ofrecía mejores resultados que recién cogida. La moxa tiene un olor agradable y aromático y la capacidad de producir calor sin crear llama y de quemarse lentamente, lo que sirve a los practicantes para entibiar regiones y puntos específicos del cuerpo con la intención de estimularlos. Estas regiones y puntos que recorren y se unen a lo largo del cuerpo humano, son conocidos como meridianos y puntos de acupuntura, de acuerdo con la tradición oriental y poseen la capacidad de regular el flujo de la energía vital o Qi que circula a través ellos. Para la medicina china las patologías se producen cuando alguna de las energías que recorren estos canales se encuentra en exceso o en defecto. Mediante la manipulación física de los puntos se logran dispersar los excesos o tonificar sus defectos, reequilibrando las funciones del organismo y sanando a los pacientes.

Debido a la aplicación de calor las terminaciones nerviosas de la piel causan la dilatación de los capilares, lo que incrementa el flujo sanguíneo y según la teoría de los meridianos del Qi, lo que favorece el reequilibrio en el estado de la salud combatiendo de esta manera las causas de la enfermedad. El paciente tratado con moxa siente el calor penetrando progresivamente y obtiene una sensación agradable. Existen distintas formas de aplicar este tratamiento, pero pueden clasificarse en dos grandes grupos: moxibustión directa, en el que la moxa esta en contacto con la piel, y moxibustión indirecta, en el que se mantiene a una determinada distancia evitando el contacto. La moxibustión indirecta es de uso más frecuente que la directa ya que esta última se ha abandonado por resultar dolorosa debido a las quemaduras que producía y a las cicatrices que dejaba. Dentro de ambas técnicas se aplican diferentes métodos, siendo los más utilizados:

Moxibustión con conos:
 En esta técnica la artemisia ha sido prensada en forma de pequeños conos que se colocaran sobre el punto o puntos de acupuntura a tratar y que son encendidos en su parte superior para transmitir el calor de la brasa al cuerpo del paciente. Este método puede ser directo, si la artemisia es colocada directamente sobre la piel, o indirecto si se interpone a modo de protección entre el cono y la piel alguna fina lamina de jengibre, sal o ajo. Si la aplicación es directa se debe retirar el cono antes de que la brasa entre en contacto con la piel del paciente y pueda ocasionarle alguna quemadura.

Moxibustión con puros: Se considera una técnica indirecta. La planta de artemisia es prensada en forma de rollo similar a un puro. Este se enciende en un extremo y la punta incandescente del bastón se debe acercar con cautela sobre el punto a tratar, poniendo atención en mantenerlo perpendicular a este y a una determinada distancia que dependerá de cuánto calor se quiere transmitir. El puro se mueve de arriba abajo y de izquierda a derecha o en forma circular sobre dicho punto, para que el calor se transmita de forma continua. Antes de que el paciente note calor excesivo en la zona, el profesional debe alejar el bastón de moxa de la piel durante un breve periodo de tiempo y así evitar causar  quemadura térmica, para luego repetir la operación. Este proceso se repetirá varias veces hasta que el punto sobre el cual se realiza la aplicación se ponga caliente y empiece a enrojecer.

Moxibustión con agujas templadas: Es otra forma de moxibustión indirecta. Combina la moxibustión con la acupuntura ya que aplica una bolita de artemisia sobre el extremo de una aguja de acupuntura que es pinchada por el otro extremo sobre los puntos o el punto a tratar. Al encender la bolita de moxa el calor es transmitido al cuerpo a través de la aguja.

Moxibustión con Reionki: Requiere la utilización de Reionikis. El reionki es un tubo metálico en cuyo interior se halla otro tubo similar en el que se coloca la varita de artemisia que al encenderse actúa como fuente de calor. Mientras el tubo exterior, que tiene forma redondeada para facilitar el masaje y la presión adecuada, es el que entra en contacto con el paciente que no recibe el calor de forma directa, pues este sale concentrado mediante un pequeño orificio que hay en la punta y que produce un efecto de aguja de acupuntura.

Diferentes estudios médicos aseguran que la moxibustión desencadena cambios bioquímicos en el cuerpo que actúan con especial eficacia contra los resfriados (mejora en el sistema inmunitario), la fatiga (logrando relajación muscular), los trastornos en las articulaciones (artrosis) y las dolencias crónicas. Ayuda a regular el sistema digestivo (pesadez de estomago), el sistema sanguíneo (producción de glóbulos blancos, rojos y de hemoglobina), urinario, linfático, así como el reproductor masculino y femenino (trastornos en la menstruación). Otros estudios clínicos respaldan el uso de la práctica de la moxibustión en los casos de presentación podálica del feto. Se trata de una técnica sencilla, con alto grado de eficacia, segura y generalmente bien tolerada por la madre y el neonato, que permite evitar un parto por cesárea o la inversión por maniobra externa y las complicaciones que se derivan de estas. Se considera que el mecanismo de acción de la moxibustión en estos casos se debe a la capacidad de esta metodología de aumentar la actividad motora del feto. Los tratamientos con moxa pueden utilizarse no solo para aliviar dolencias específicas del organismo, sino también para mantener un buen estado de salud.