Introducción al I Ching


El I Ching (Yijing o I King) es el libro chino mas antiguo de los considerados Cinco Clásicos Confucianos: I Ching clásico de las mutaciones, Li Chi clásico del ritual, Shih Ching clásico de la poesía,  Shu Ching clásico de la historia y Lu Shih Ch´un Ch´iou anales de la primavera y el otoño. Es considerado como un libro oracular, moral y filosófico. Su sabiduría proviene de las observaciones obtenidas por personas que contemplaron los ciclos de la tierra, del cielo y del comportamiento animal y humano, obteniendo así deducciones que atribuyeron a todo aquello captable para los sentidos, especialmente para la vida del hombre en la tierra.

Sus orígenes son confusos ya que se le atribuye a diferentes autores. Datos fiables sitúan su creación hacia el siglo XI a.C. cuando el rey Wen, desarrolló un sistema de ideas basado en 64 hexagramas, al que llamó “I”, (que se traduce por lagarto y que simboliza la rapidez y la facilidad en el cambio),  y que tras su muerte continuo su hijo introduciendo el concepto de relación entre los opuestos y definiendo las 6 líneas de cada uno de los hexagramas. En el siglo VIII a.C. surge definitivamente el "Chou Í" o "Los cambios de Chou", libro compuesto por los 64 hexagramas y sus correspondientes líneas. Posteriormente en el siglo VI a. C. surgen dos de las principales corrientes de pensamiento de la cultura china (la taoista y la confucionista) y durante los siglos III y II a.C. miembros de las escuelas confucionistas, escriben una serie de textos o apéndices que se conocen como "Las Diez Alas", y que contienen aportaciones sobre la interpretación de los hexagramas, de las líneas, de la simbología, de las imágenes, del concepto del cambio, de los trigramas, de la secuencia de los hexagramas y de su asociación por pares. Con la unión del "Chou Í" y los textos de "Las Diez Alas", surge el I Ching  que conocemos en la actualidad.

I Ching significa “libro de las mutaciones” y es para los chinos una fuente de consulta para cualquier decisión de relevancia, ya que se cree que describe la situación presente de quien lo consulta y predice el modo en que se resolverá en el futuro si se adopta ante ella la posición correcta, de respeto y atención. La filosofía del I Ching esta regida por el principio del cambio y la relación entre los polos opuestos (yin- yang).  Es fundamental para su comprensión el concepto de sincronicidad  pues existirá una interdependencia entre los acontecimientos objetivos y los subjetivos de quien utiliza el oráculo. Los acontecimientos no se producen por casualidad y se suceden de manera cíclica. El I Ching considera el cambio como la única realidad existente.

Mediante el uso del I Ching se puede comprender cómo se generan y se producen los cambios a través de los diferentes símbolos y hexagramas y averiguar cual es la dirección natural o de menor resistencia a esos cambios que presenta la situación en la que uno se encuentra, no la forma de encararlos o no, sino como hacerlas de manera correcta. No ofrece pruebas ni resultados, se abre a quien desea consultarlo sin más exigencias. El Libro simplemente guía al consultante sobre cuál es el mejor camino a seguir en cada momento, en función del estado de conciencia en que se encuentre y del buen o mal momento temporal macro y microcósmico, pero no adivina el futuro pues este se puede llegar a cambiar.

En el I Ching se advierte un sistema de numeración binario, a la vez geométrico y aritmético, en el que una línea continua “yang” representa a todos los números impares, y una quebrada “yin”, los pares. Las lineas continuas se obtienen cuando resulta una suma impar (7 o 9) y las quebradas cuando la suma es par (6 o 8).  Cuando se trata de interpretar al oráculo, en el momento presente, solo tienen significado las que tienen el valor 6 o 9. Estas figuras estan asociadas a unos textos concretos a modo de pequeños poemas. Los trazos de los hexagramas se construyen de abajo hacia arriba. Tres líneas trazadas  constituyen un trigrama, dos trigramas (uno sobre otro) constituyen un hexagrama y combinando los ochos trigramas básicos se forman los 64 hexagramas. Estos 64 hexagramas son instrumentos para la comprensión del significado de otras situaciones básicas. La verdad que nos ofrece el hexagrama obtenido emana de las condiciones físicas del momento en el que se construyo línea a línea. Cada trigrama tiene asociado un nombre y un significado  que lo individualiza y define (ver tabla). Los hijos representan el movimiento en sus varios estados (comienzo, peligro, descanso y completación), y las hijas la devoción en todas sus etapas (penetración apacible, claridad y alegría).

Para la obtención de las líneas de los trigramas se utilizan principalmente dos métodos. El primer método consiste en la utilización de 50 varillas de milenrama o aquilea, dejando una a parte se van dividiendo de una manera determinada en grupos las demás. Es un sistema que asegura el azar de los resultados, en el que sólo intervendrá la energía de quien consulta sobre las varillas. El segundo método hace uso de tres monedas. Este método reemplazó al anterior debido a que el uso de las varillas prolongaba el tiempo de la consulta. A las caras de las monedas se les otorga un número par y a las cruces otro impar. La suma de los números de cada tirada da una cifra, que si es par representa una línea quebrada, y si es impar una línea entera, con las que finalmente se obtienen los trigramas y con seis tiradas los hexagramas.

Quien haya utilizado uno de estos métodos para la obtención del hexagrama deberá luego leer la explicación que viene después del signo, así como el juicio general y la imagen. En la parte en la que se habla de las líneas solo se tendrán en cuenta aquellas con valor 6 o 9 pues las restantes no se adaptan a la situación. La respuesta que el I Ching ofrece es el producto de lo que  se podría llamar la triple concordancia, es decir la que sincroniza la cuestión con las leyes del cielo, las de la esencia humana del consultante y las de los ciclos de la naturaleza. Para que una contestación sea venturosa es necesario que los tres aspectos armonicen en ese momento cronológico. Las respuestas que ofrece el I Ching al consultante se vinculan con la esencia del objeto de consulta y con el estado del consultante en ese momento.